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7.11.2007

comentario de casablanca

Comentario, película CASABLANCA.

Más que una película de amor, pienso que este film le juega a lo contrario, el desamor, este desagradable estado del alma que se les atribuye a los protagonistas gracias a las circunstancias que genera un fenómeno histórico como la Segunda Guerra Mundial.

El reencuentro, las citas clandestinas y las conversaciones prohibidas forman parte de aquellas circunstancias que tienen como escenario a Casablanca. Esta película tanto en el sentido del argumento como en lo logrado artísticamente, ofrece una lógica de contraposición. En cuanto a lo primero, tenemos al amor y la guerra, lo cual hace más difícil la condición de los personajes protagonistas; pues no sólo deben superar sus conflictos individuales (amar a toro hombre a pesar de estar casada, en el caso de la protagonista estrella, que aunque repitieron hasta el cansancio su nombre no se cual es), sino que también están premeditados a las drásticas decisiones políticas tomadas en medio de la guerra (quedarse en un sitio como exiliados, quien sabe por cuanto tiempo, y mientras que unos se resignan convirtiendo la obediencia en sumisión forzada, otros luchan por salir de ese estado carcelario en el que se encuentran, cuya solución se materializa en un pasaporte falso. Pasando ahora a la concepción artística de Michael Curtiz, puedo decir que el film esta recreado bajo las leyes de un género muy conocido, el drama. Aunque el argumento por si solo es trágico, el tratamiento de las imágenes apoya este dramatismo, empezando por el trabajo con la iluminación; para él una ambientación oscura, opaca, lúgubre, por el contrario, para ella, una luz resplandeciente, casi angelical, casi divina, la cual resaltaba su brillo al chocar con sus vestidos blancos.

La cámara, siempre en función de la protagonista, claro está cuando aparece en escena, no sólo por ser la estrella, sino también por llevar consigo la trama, pues de sus decisiones se desprenden las situaciones futuras, es como si ella tuviera el control. Los diálogos a mi personalmente me parecen un factor importante, ya que a veces se tornan jocosos entonces nos alejan un poco de todo aquel sufrimiento, al igual que uno que otro personaje secundario que parece sacado y contratado para una comedia. El contraste entonces, no solo se encuentra en le planteamiento total de la obra, sino que también traspasa lo que sale de ella: la respuesta del espectador, pues durante su apreciación, al menos en mi caso, se despertaron dos sensaciones encontradas, el llanto y la risa.

En conclusión a mi parecer, es una buena mitad de película, hecha con pasión y con tacto, al menos eso me da la impresión. Para resaltar de ella, la facultad de transmitir sensaciones como si uno fuera parte de la realidad de la pantalla. Sin embargo, tengo que admitirlo, no crecí con el blanco y negro, no veo la vida en blanco y negro, pero bueno definitivamente es algo personal.

Por: Verónica González Ramírez.

1 comentario:

Carlos Andrés dijo...

Verónica: apoyo tu idea del llanto y la risa; y también estoy de acuerdo en que en el tratamiento de estos dos elementos narrativos es uno de los puntos donde más se nota el buen oficio del director.